GUERRAS MUNDIALES

Alekesei Brusílov

Alekséi Alekséievich Brusílov fue un importante general ruso durante la Primera Guerra Mundial, considerado uno de los mejores generales de toda la contienda.
Alekséi Brusílov  nació en Tiflis, Georgia el 3 de agosto de 1853. Asistió al  Cuerpo de los Pajes Imperiales, una de las escuelas militares rusas de mayor prestigio. Luego, en 1877, se sumó a la guerra ruso-turca como oficial de caballería. En 1906 consiguió la graduación de general. 
Una vez que estalló la Gran Guerra, Brusilov estuvo al mando del VIII ejército ruso. En marzo de 1916, se le concedió a Brusílov el mando del cuerpo Suroeste, que agrupaba cuatro ejércitos rusos. De esta forma, comandó una ofensiva conocida como "Ofensiva Brusílov" u "Ofensiva Kerenski”, la cual sentó precedentes en la eficiencia y preparación militar, sirviendo de modelo para el resto de los ejércitos. La ofensiva consistió en un avance sobre 400 kilómetros del frente oriental; llegando hasta la frontera de Rumania. Brusilov ocupó 40.000 km2 de territorio y consiguió la captura de 420.000 prisioneros. Sin embargo, esta ofensiva, que en principio parecía victoriosa y prometedora, luego resultó ser excepcionalmente costosa en recursos humanos. Por lo menos sirvió para convencer a Rumania para que entrara en guerra.
Una de las características más relevantes de Brusilov era que no solía hacer alarde de su graduación de general, al punto tal que frecuentaba la primera línea de batalla, dirigiendo las tácticas militares personalmente, hecho extraño entre los altos mandos militares de la época. Brusilov se apoyaba mucho sobre el factor sorpresa y la dispersión de las reservas enemigas mediante repetidas embestidas, en lugar de centrar su ataque en un solo punto, como se solía hacer hasta entonces.
Tras la primera Revolución Rusa, Brusilov fue nombrado como comandante en Jefe de los ejércitos rusos. En 1917 lidera una nueva ofensiva en Galitzia, pero dicho avance es un rotundo fracaso, debido a la muy frágil moral de sus soldados que, en parte, devenía de la falta de oficiales relevantes, los cuales habían sido apartados por el gobierno revolucionario. 
Debido a estas derrotas, Brusílov perdió el mando del ejército. Debió esperar tres años antes de poder relanzar su carrera militar. Para ello debió unirse a los bolcheviques y luego servir al Ejército Rojo, aunque nunca logró volver a desempeñar un papel militar importante. 
Se cree que Brusilov terminó marginado de los altos mandos, ya que era, a ojos del pueblo, un representante del antiguo régimen que trataba de reinventarse. Se retiró en  1924 y murió dos años más tarde en Moscú. Dejó como legado sus memorias de guerra.