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Calígula: cosas que siempre creímos verdaderas y son falsas

El historiador australiano Stephen Dando-Collins publicó una nueva biografía, llamada “Definitiva”, sobre el emperador Calígula. Para realizar el libro, el autor intentó desmontar tópicos y mitos a partir de fuentes históricas confusas, contemplando su infancia martirizada entre abusos y depravación, y una justificada propensión a sentirse víctima y victimario permanentemente.

Según explica Dando-Collins, Cayo Julio César Augusto Germánico no se llamaba Calígula (es un apodo en alusión al calzado que llevaba puesto), nunca convirtió su palacio en un burdel, jamás cometió incesto con sus tres hermanas, ni obligó a prostituirse a las mujeres de la nobleza.

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Tampoco nombró senador a su caballo, no mató a su hermana Drusila ni extrajo del vientre a su bebé, no cometió abusos sexuales (más bien los padeció desde la niñez), era fiel a su esposa, no hay constancia siquiera de que organizara una sola orgía, y tampoco sufrió un trastorno bipolar desde los 10 años.

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Para Dando-Collins, los mitos en torno a Calígula marcaron su rol como emperador y dificultaron su reputación, sumado a que su antecesor Tiberio dejó  una figura horrorosa, por tratarse de un canalla, criminal y pederasta. Mediante estas premisas, el investigador sometió al monstruo de Calígula a un proceso de humanización. 


Fuente: elconfidencial.com (Rubén Amón)

Imágenes: Wikimedia Commons /Shutterstock