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La cabeza de Meroe: la inusual forma en que Roma fue humillada

Por History Channel Latinoamérica el 21 de Enero de 2021 a las 11:25 HS
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La cabeza de Meroe, una joya de exquisita técnica y ejemplo único del bronce antiguo, es una de las obras más emblemáticas del Museo Británico en Londres. Durante muchos años, formó el ensamble de una escultura de cuerpo entero de Augusto, primer emperador de Roma, uno de los líderes más famosos de la historia.

Su descubrimiento se remonta a 1910, cuando el especialista John Garstang excavó en el sector 292 de Meroe los restos de un templo antiguo. Allí encontró una cabeza de bronce, con un estado de conservación perfecto y claros signos de técnica romana. En un principio, Gastang creyó que se trataba de Germánico, el general romano contemporáneo de Augusto.

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Sin embargo, un estudio demostró que se trataba del propio Augusto, el primer emperador de Roma. El descubrimiento tenía un valor excepcional, ya que el hecho de haber aparecido en un nivel estratigráfico jamás alterado desde su entierro, podría aportar más información a la pregunta de por qué estaba allí la cabeza de este personaje.

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Una de las hipótesis propone que dicha cabeza proviene de una de las estatuas derribadas en Siena, Elefantina o Filé; fue transportada hasta Meroe y sepultada en un recinto religioso, bajo la escalera de entrada, con el fin de celebrar un enterramiento ritual de humillación a Roma: todo aquel que ingresase al templo, lo haría pasando sobre la cabeza del enemigo vencido.

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Para los romanos, las imágenes tenían un valor simbólico tan importante que, tras la victoria del tercer prefecto de Egipto, Publio Petronio, y la ocupación de la Baja Nubia entre 25 y 24 a. C., se enviaron legados a Meroe para restituir lo saqueado. Sin embargo, no todas las obras fueron devueltas: en el templo del sector 292 de la ciudad, el busto del enemigo permaneció oculto casi dos milenios.


Fuente: lavanguardia.com (Rubén Montoya)

Imágenes: Nic McPhee de Morris, Minnesota, EE. UU., CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons / © Roger Wood / CORBIS / VCG