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ZEPPELIN MILITAR ALEMÁN

En 1907, años antes de la guerra, H. G. Wells describe la destrucción de flotas y ciudades enteras por ataques de dirigibles en La guerra del aire, lo que deja ver que en Europa la posibilidad de usar dirigibles como bombarderos se había pensado tiempo antes de que fuera posible.

El nombre de la mítica banda de rock inglesa Led Zeppelin se deriva de un comentario hecho por Keith Moon, baterista de The Who, quien afirmó que la banda naciente "se vendría abajo como un zeppelin de plomo" (“… like a Lead Zeppelin”).

Junto a la máquina a vapor, el Zeppelin es uno de los elementos recurrentes dentro de la estética “steampunk”, un subgénero desprendido de la ciencia ficción, que intenta ambientar sus historias  creando un mundo de tecnologías del pasado.

La segunda versión del dirigible de Zeppelin estuvo enteramente financiada por donaciones y por una lotería. También se creó una fundación con el mismo nombre.

Uno de los primeros ataques del Zeppelin estaba planeado para el 13 de enero de 1915. Cuatro Zeppelin fueron lanzados pero el mal tiempo obligó a abortar la operación que se reprogramó para la noche del 20 de enero. Nuevamente el mal tiempo se hizo presente y desvió la comitiva de L3 y L4. Accidentalmente cayeron 24 bombas de 50 kg de alto poder explosivo y algunas incendiarias de 3 kg que impactaron coincidentemente sobre las poblaciones de Gran Yarmouth, Sheringham y King´s Lynn, además de otros pueblos circundantes; el resultado fue 4 personas muertas, 16 heridos y un costo económico avaluado en 7.740 libras. Fue considerada la primera incursión militar exitosa a cargo del Zeppelin.

Las primeras armas antiaéreas fueron una serie de reflectores que, apuntados al cielo, iluminaban las nubes y confundían a los tripulantes alemanes. Parte de la estrategia de guerra posterior se centró en la destrucción de esos reflectores antiaéreos.

En 1918, junto con varios ejemplares de Fokker D. VII,  algunos de los Zeppelin sobrevivientes a la Primera Guerra Mundial fueron reclamados por los aliados como compensación.

Tanque Renault FT-17

El nombre completo del Renault FT.17 es Automitrailleuse à Chenilles Renault FT Modèle 1917.

Algunas versiones posteriores al Renault FT.17 tenían incorporado cañón de autopropulsión y radio.

Las primeras unidades del FT.17 presentaron constantes inconvenientes técnicos, generalmente ligados al sistema de enfriamiento ya que sus ventiladores y correas no funcionaban adecuadamente.

El Renault FT.17 es considerado el primer carro de combate con armamento en una torreta giratoria.

El diseño del Renault FT. 17 es un referente de los prototipos modernos.

Algunas versiones apuntan a que una de las grandes falencias del FT.17 radicaba en que su diseño no estaba completamente acabado, lo que significaba que algunas de sus piezas no interactuaban correctamente, produciendo constantes averías en las unidades, de allí que sea de resaltar la cantidad tan alta de unidades construidas.

A pesar de que las primeras unidades de Renault FT.17 estuvieron listas y fueron puestas a disposición del ejército el 1917, no sería sino hasta 1918 que entrarían en batalla.

La historia del FT.17 no termina con el fin de la Primera Guerra Mundial, de hecho este modelo se reprodujo en gran cantidad después de ella; fue exportado a más de 10 países entre los que se encuentran: Japón, Polonia, Canadá, España y Brasil. Muchas imitaciones de su diseño fueran hechas en Italia, Estados Unidos y la Unión Soviética. El Renault FT.17 fue usado en prácticamente todos los conflictos armados de los años veinte y treinta.

MAUSER 98

La mayor fortaleza del Mauser era su precisión de disparo y, si bien es considerado, el mejor fusil de cerrojo de la historia, tiene un problema fundamental a la hora del combate cuerpo a cuerpo o guerra de trincheras: su longitud alcanzaba los 160 cm con la bayoneta calada, detalle incómodo para combates en espacios reducidos. No obstante, eso no fue impedimento para que el ejército alemán se decidiera a utilizarlo durante la Primera Guerra Mundial. Es de resaltar que el armamento de los ejércitos ingleses y franceses tenía la misma sino mayor longitud, por lo que también en ese aspecto eran inferiores al Mauser 98.

Uno de los inconvenientes del sistema Mauser 98 radicaba en que su ensamblaje acostumbraba demorar un poco más de la media de los fabricantes de armas de la época, por este motivo algunos preferían contar con las unidades de otros modelos (como el Lee Enfield, por ejemplo) que podían fabricarse al ritmo vertiginoso que exigía la guerra.

Mauser creó la empresa “Fabrique National D´Armes de Guerre” a la que le cedió los derechos de fabricación y distribución del Mauser 98 por no poder cumplir con los múltiples pedidos.

Era por todos conocida la honestidad que Mauser poseía en sus transacciones. Una cláusula del contrato con el ejército turco explicitaba que si mientras estaba cumpliéndose dicho contrato, el fabricante desarrollaba un modelo mejor deberían transferirse al beneficiario las armas que restaban por entregar representadas en este nuevo modelo. Así de las 500.000 unidades del pedido inicial, Mauser dio a los turcos la posibilidad de acceder a las 280.000 unidades que faltaban por entregar a la fecha de creación del modelo 1890.

El Mauser 98 con sus variaciones en el Mauser 90 y Mauser 89k son las precursoras de las modernas armas de repetición y gran almacenaje de munición.

Posteriormente el fusil de asalto lo sustituyó en el uso común, pero todavía se sigue utilizando, en mucha menor cantidad, en actividades como la cacería, debido a su gran precisión en disparos a larga distancia.

FOKKER DVII

Los primeros vuelos oficiales del Fokker desnudaron un problema de refrigeración que se solucionó, reubicando el radiador más cerca de la tapa del motor. De esta manera aumentó el flujo de aire a través de la rejilla del radiador y se eliminó el problema.

El 11 de noviembre de 1918, día de la firma del armisticio, se determinó que hasta entonces, algo más de 700 unidades de DVII habían sido entregadas.

El constructor A. Fokker llegó a algunos acuerdos, pudiendo conservar unas pocas unidades DVII, además de piezas y secciones de fuselaje. Meses más tarde instaló una nueva fábrica en los países bajos y siguió fabricándolos.

A pesar de la restricción, algunos ejemplares del modelo D.VII fueron reensamblados sirviendo posteriormente a las Fuerzas Aéreas de muchas naciones, entre las que se destacaban: Suiza, Países Bajos, Dinamarca, Suecia, e incluso los Estados Unidos.

El Fokker ganó el concurso de diseñadores, sin que el prototipo definitivo hubiese sido probado a cabalidad. Personajes como Manfred von Richthofen mejor conocido como “Barón Rojo” fueron los encargados de volar los prototipos y determinar las posibles fallas.

Hay rumores que indican que Anthony Fokker, superado por el pedido del nuevo modelo D.VII, buscó acercarse a la Albatros Flugzeugwerke para tratar de negociar una producción conjunta.

Una reglamentación especial fue hecha para determinar que pasaría con las unidades que sobrevivieran a la guerra. Los tratados de paz los incluían en sus informes con especial atención ya que era tal su potencial de caza, que todas las unidades retenidas deberían quedar confiscadas en manos del bloque aliado. De esta forma los zeppelines y los D.VII fueron los únicos elementos de la aviación militar alemana que fueron confiscados.

Algunos de los Fokker DVII se mantuvieron activos hasta 1930 y fueron utilizados como  aviones de entrenamiento, publicitarios o en películas.

.303 ENFIELD SMLE MKIII

En 1914 un oficial del Ejército Británico realizó 38 aciertos en un blanco de 30 centímetros a unos 300 metros en tan solo un minuto, estableciendo de esa forma la mejor marca con esta arma.

Las siglas del “Short Magazine Lee Enfield”, SMLE, era pronunciado por los soldados “smelly”, lo que en inglés significa maloliente; se bromeaba mucho al respecto y de hecho coloquialmente se lo llamaba de esta manera.

Durante la Primera Guerra Mundial, se encontró al Mk III demasiado complicado de fabricar y se buscaron simplificaciones. En 1916 se creó el Mk III* que incorporaba varias mejoras. A causa de la incapacidad de las principales fábricas (RSAF Enfield, Birmingham Small Arms, y London Small Arms) de satisfacer los pedidos de producción militares, se comenzó a fabricar piezas o armas completas en distintas compañías, creando un pequeño escándalo político.

La fabricación del SMLE se hacía complicada por la gran variedad de piezas que interactuaban en el mecanismo.

La puesta en práctica y en batalla del adiestramiento especial recibido por los soldados ingleses para usar el rifle a 30 disparos por minuto hizo creer a los alemanes que se enfrentaban a una situación de similar a un fuego de ametralladora.

La transición definitiva del modelo Lee-Metford al SMLE fue larga, complicada y controversial. El modelo tuvo que pasar por muchas modificaciones y pruebas antes de lograr el resultado definitivo. Recién para 1907 se aprobó definitivamente el modelo que acompañaría al ejército del Imperio Inglés a lo largo de dos guerras mundiales.

No era sencillo para los ejércitos soportar tantas variaciones en el armamento. De hecho las viejas creencias consideraban un error cambiar de arma en medio de un conflicto. Esto se puso de manifiesto en el ejército alemán que, a pesar de haber desarrollado nuevas armas, preferían llevar a combate los modelos ya probados.

SMS EMDEN

Dos hechos muy particulares sucedieron en torno al SMS Emden durante su misión como corsario en el océano Pacífico y el Índico. El primero de estos hechos sucedió cuando, a finales de septiembre de 1914, el crucero se dirigió rumbo a la Isla Diego García. Esta paradisíaca isla ubicada en el océano Índico era una colonia inglesa. El objetivo de este destino era aprovisionar y reparar al crucero para el resto de la contienda. En estado de alerta, el navío arribó cautelosamente al puerto de la isla donde, para sorpresa de los tripulantes y del propio capitán del SMS Emden, fueron recibidos con gran afecto por parte de los británicos. Nadie en la isla sabía del estado de guerra existente, dado que la isla no contaba con una radio. Inesperadamente fueron atendidos, festejados y avituallados por la desinformada colonia, sin sospechar que estaban agasajando a sus propios enemigos. Tras descansar la fatiga acumulada y ser reabastecidos, los alemanes partieron con el fin de continuar su misión como corsarios.

El segundo hecho sucedió tras el hundimiento del SMS Emden, a manos del crucero Sídney en la Isla de Cocos. Allí estaba ubicada la terminal de cables telegráficos submarinos que unían Australia con el resto del planeta. Del crucero alemán desembarcaron cincuenta hombres al mando del teniente Hellmuth von Mücke, con el objetivo de destruir las instalaciones. La estación de radio de la isla alertó inmediatamente la presencia del Emden. La alerta fue recibida por el crucero Sídney, pero los radiotelegrafistas alemanes calcularon mal su distancia. Este error terminaría en el hundimiento del Emden. El teniente von Mücke, que aun seguía en la isla y cuyo crucero ya no existía más, decidió actuar para poder escapar y no terminar como prisioneros.

Frente a la estación de los Cocos había una pequeña fragata de madera de unas 97 toneladas, que era utilizada para el servicio entre islas. El teniente ordenó embarcar en ella agua y provisiones que fueron entregadas por la misma gente de la estación, quienes querían que se marchasen de allí y evitar una batalla en la isla. La pequeña embarcación atravesó todo el océano Índico hasta la actual Indonesia. Allí se pusieron en contacto con el cónsul alemán, quien les proporcionó un barco a vapor, con el que los marineros navegaron hasta el Mar Rojo. Una vez allí, ante la presencia de barcos ingleses, se vieron obligados a desembarcar. Continuaron a pie hasta encontrar la vía de tren que comunicaba Constantinopla con Arabia. Los turcos impidieron su salida, pero los alemanes finalmente escaparon y se encaminaron al norte, en busca de la vía ferroviaria. Esta odisea terminó en mayo de 1915, cuando lograron arribar a Constantinopla y fueron recibidos con honores. Von Mücke llegó a Alemania como un héroe. En la época de posguerra criticó severamente a los nazis y especialmente a Hitler, por lo que fue llevado a un campo de concentración entre 1937 y 1939. Von Mücke murió en 1956.

GOTHA IV

El 13 de junio de 1917 despega de la base del KampfGeschwader 3 el capitán Brandenburg, al mando de la unidad que tenía la misión de bombardear la ciudad de Londres a plena luz del día. Este escuadrón estaba formado por bombarderos pesados Gotha G.IV.

Veintrés Gotha G IV despegaron de Gand, Bélgica en esta misión histórica. Al poco tiempo de haber despegado dos de los aviones tuvieron que dar vuelta detrás debido a problemas mecánicos. Lo mismo sucedió más tarde con otros cuatro aviones que debieron bombardear otros blancos y regresar por los mismos problemas. Un total de 17 bombarderos llegaron sobre la mañana de Londres. A pesar de la niebla y estando a 15.000 pies de altura, arrojaron 128 bombas con efectos demoledores. En total se tiraron 4.400 kilos de alto explosivo.

Las primeras bombas impactaron a las 11:35 hs sobre los docks y las fábricas al este del Támesis. Cinco minutos más tarde caerían 72 bombas alrededor de la Liverpool Street Station, el cual era uno de los objetivos indicados por Brandenburg. Una de las bombas estalló sobre un vagón comedor repleto de pasajeros. Allí es donde se produjeron la mayor parte de las 162 víctimas mortales del ataque, sumando, aparte, varios centenares de heridos. Otro blanco alcanzado fue la Escuela Popular, en la Upper North Street, provocando numerosas muertes entre los estudiantes.

Para la población de Londres este ataque no sólo fue inesperado, sino que quedaron atónitos, ya que no podían creer que el bombardeo sobre la ciudad sea a plena luz del día.

Una vez completada la misión, la England Geschwader debió reunirse en formación cerrada para defenderse de los cazas británicos que despegaron en contraataque. De los treinta aviones ingleses, sólo dieciséis de ellos lograron llegar a aproximarse a los Gotha, aunque solo uno pudo atacar verdaderamente. Como los G.IV se habían alivianado de sus bombas, pudieron tomar altitud hasta tal punto que los cazas británicos desistieron de seguirlos en cuanto cruzaron la costa. Todos los bombarderos alemanes aterrizaron en su base sin inconvenientes.

Aquella fue la primera de 22 incursiones sobre Inglaterra en manos de los Gotha G.IV, que en total arrojaron 84.740 kilogramos de alto explosivo.