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Inexplicable: la temible maldición del Mal de Huaca

Una mortífera maldición que, según la tradición popular, persigue a los huaqueros, o profanadores de tumbas, en Sudamérica.

La región desértica de Chiclayo, departamento de Lambayeque, al norte de Perú, escondió durante siglos un secreto que se transformaría en el mayor hallazgo de la arqueología moderna latinoamericana: el tesoro del Señor de Sipán, un antiguo gobernante mochica del siglo III.

  • El temible mal de huaca

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Reconstrucción forense del rostro que tuvo el Señor de Sipán.

El Señor de Sipán fue un emperador que gobernó en la cultura mochica o moche, una civilización preincaica que floreció alrededor del siglo III. Fue uno de los hombres más ricos de las culturas sudamericanas, comparable por su poder y riquezas con Tutankamón, en Egipto.

Antes de que su tumba fuera descubierta por un equipo peruano de arqueólogos al mando de Walter Alva y Luis Chero Zurita, un grupo de huaqueros, nombre con el que se conoce a los profanadores de tumbas, halló el sitio arqueológico y comenzó un brutal saqueo que se alzó con piezas de metales preciosos y textiles.

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Reconstrucción de la tumba del Señor de Sipán en Huaca Rajada, Perú.

La parte más importante de este equipo de saqueadores eran los hermanos Bernal, que representaban a cuatro de los diez ladrones. En las noches, los huaqueros excavaron ilegalmente el sitio arqueológico. Sin embargo, gracias al despilfarro del botín que hicieron entre bares y otros lugares, fueron rápidamente encontrados por la policía.

Aunque inmediatamente el arqueólogo Walter Alva se ocupó de la conservación del sitio arqueológico del Señor de Sipán, los diez huaqueros que la saquearon podrían haber sido víctimas de una antigua maldición: el mal de huaca, por el que aquella persona que pasa por lugares arqueológicos, puede absorber la energía negativa de los espíritus que habitan la zona.

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Cráneo.

Los pobladores del mundo andino afirman poder reconocer a los saqueadores porque el mal de huaca los transforma en una momia viviente. El llamado mal de huaca se puede producir, según algunos expertos, por la cantidad de bacterias que hay en una tumba sobre el cuerpo en descomposición. Sin embargo, la tradición popular sugiere que se trata de una verdadera maldición.

Cuando los huaqueros llegan y sacan un tesoro, a partir de entonces quedan malditos. La gente lo que dice es que las personas se van secando, que su rostro parece cada vez más una calavera, hasta el día en el que fallecen. Se podría comparar lo que sucedió en Sipán con lo que pasó en la década de 1920, en Egipto, con la tumba de Tutankamón.

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Debajo de la tumba del Señor de Sipán, se encontrara la tumba del sacerdote.

Tanto en el caso de la tumba del Señor de Sipán, como en el de la tumba de Tutankamón, las personas que participaron de la profanación murieron en circunstancias extrañas. Ernil Bernal, líder de los huaqueros peruanos, recibió un impacto de bala. Otro hermano Bernal murió porque fue aplastado por el tractor que él compró con el dinero del saqueo. El resto de los saqueadores murió por causas tan trágicas como inexplicables.

¿Realmente, era tan fuerte la maldición de la tumba como para tener la capacidad de decidir quién triunfa y quién muere, incluso siglos después? Y de ser así, ¿hasta dónde llegará el poder del Señor de Sipán?

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Fuente: HISTORY

Imágenes: Istock / Wikimedia Commons