NAZISMO

Así aniquilaba el Zyklon-B, el gas letal ideado por los nazis para asesinar a millones de personas

El exterminio por inhalación de gas tóxico es sinónimo de nazismo. La rapidez y eficacia del método fueron las claves de su masiva implementación en los campos de concentración.

En el marco del juzgamiento a criminales nazis por crímenes de lesa humanidad, el doctor Sven Anders, médico forense de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf, contó pormenorizadamente los efectos del atroz Zyklon-B, un gas letal ideado por los nazis para acabar con la vida de millones de presos en los campos de concentración.

Antes de llegar a las cámaras de exterminio, el Zyklon-B fue concebido originalmente como pesticida. Hitler, apremiado por un plan de exterminio que requería de matanzas inconcebiblemente numerosas, en un lapso mínimo de tiempo, buscó avanzar sobre nuevas formas de aniquilamiento masivo, más rápidas y eficientes.

Hacia septiembre de 1941, en el campo de Auschwitz, dieron comienzo a los primeros ensayos con Zyklon-B, gaseando a unos 600 prisioneros de guerra soviéticos y 250 enfermos. Al entrar en contacto con el aire, los gránulos de Zyklon-B se transformaban en un gas mortal. Rápidamente quedó demostrado que se trataba del método más eficiente, por lo que fue seleccionado para realizar las masacres de Auschwitz, entre otras.

Según detalló el experto forense, la inhalación del gas actuaba generando «dolor extremo, convulsiones violentas, atacando al cerebro y produciendo un ataque cardíaco en cuestión de segundos». Agregó que poseía un característico aroma a almendras amargas y mazapán. En palabras del médico, el gas, más ligero que el aire, «penetraba por inhalación en los pulmones y bloqueaba la respiración celular».

El corazón y el cerebro eran los primeros afectados: «Los síntomas comenzaban con una sensación de escozor en el pecho similar a la que puede causar el dolor espasmódico y al que se produce en los ataques de epilepsia. La muerte por paro cardíaco se producía en cuestión de segundos. Era uno de los venenos de acción más rápida», añade el doctor.

Una inhalación menor, lo que comúnmente sucedía en las grandes cámaras de gas de Auschwitz, podía hacer que la agonía se prolongara una media hora. «Una intoxicación inferior conducía a un bloqueo de la sangre en los pulmones y provocaba dificultades para respirar. Comúnmente se habla de agua en los pulmones, la respiración sería entonces más profunda y más fuerte, porque el cuerpo ansía el oxígeno. Sería una agonía», señala el experto.

Otro factor importante, a la hora de morir por inhalación de Zyklon-B, era la altura de la víctima. Al ser un gas más ligero que el aire, se acumulaba en los espacios superiores de las cámaras de gas, dando muerte primeramente a los adultos. Los niños, en cambio, fallecían algunos minutos después.

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Fuente: ABC

Imagen: posztos / Shutterstock.com