GUERRA

Cadáveres congelados para asustar al enemigo

En el marco de la Segunda Guerra Mundial, en 1939, tuvo lugar un enfrentamiento entre dos naciones, que hoy pocos recuerdan. Se trata de la guerra entre la Unión Soviética y Finlandia. Los soviéticos invadieron Finlandia, a finales de noviembre, con cerca de medio millón de soldados, lo que superaba por mucho el número de efectivos con los que contaba la nación nórdica.

Finlandia decidió entonces luchar, no de manera frontal contra su poderoso enemigo, sino llevar a cabo una guerra de guerrillas, camuflándose en la nieve y aprovechando que luchaban en su territorio. Obviamente los finlandeses estaban más adaptados al medio, a la nieve (ellos vestían de blanco y portaban esquíes) y a las temperaturas que alcanzaban los 30 grados bajo cero. Pero lo que terminó por darles la ventaja, fue una “arma psicológica”.

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Como los soviéticos no estaban tan preparados como los finlandeses para las bajas temperaturas, muchísimos soldados comenzaron a morir por congelamiento. Los finlandeses recogían los cadáveres congelados y los plantaban en los caminos para amedrentar al enemigo. Todo el territorio estaba sembrado de soldados congelados. La guerra psicológica rindió sus frutos y Finlandia conservó su independencia. Se estima que Finlandia sufrió 25 mil bajas, mientras que la Unión Soviética perdió a más de 270 mil soldados.


Fuente: losandes.com.ar

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