GUERRAS

El arma improvisada con la que un soldado argentino dejó fuera de combate a un destructor británico

Tras una resonante victoria de la Aviación Naval Argentina, la Armada decidió aprovechar su arsenal de misiles Exocet MM-38 (Mar-Mar) para detener a los buques de guerra británicos. El problema era que estos estaban diseñados para ser lanzados desde un barco, no de forma terrestre.

Por eso se le encomendó al capitán Julio Marcelo Pérez, ingeniero con un Posgrado en Ingeniería Aeroespacial, la utópica tarea de desarrollar los equipos que permitieran lanzar esos proyectiles desde instalaciones terrestres ubicadas en las Islas Malvinas.

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Utilizando los elementos ordinarios de un taller naval, Pérez construyó un sistema que simulaba las señales eléctricas de control que la verdadera computadora de a bordo enviaba al misil en su montaje original. Además, improvisó una plataforma inercial de lanzamiento terrestre, un carretón para transportar los misiles, un equipo de detección del blanco y un grupo electrógeno que proveía la alimentación eléctrica.

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La instalación resultó mucho más grande de lo necesaria y fue bautizada por el capitán como ITB (Instalación de Tiro Berreta). La palabra “berreta” es coloquialmente usada en Argentina para referirse a algo de mala o escaza calidad. A diferencia de la versión original del arma, que contaba con una computadora que enviaba un paquete de datos con la distancia, la altura de vuelo y muchos otros parámetros para asegurar el disparo a efectuar, la ITB disparaba intentando adivinar el paradero de su objetivo y, en palabras de su creador: “que fuera lo que Dios quiera”.

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En la madrugada del 12 de junio de 1982, se presentó la ocasión ideal y los hombres comandados por el capitán Pérez lograron alcanzar al buque HMS Glamorgan, provocando expresiones de júbilo en las trincheras argentinas, que venían soportando el bombardeo naval británico. Si bien el buque no se hundió, quedó totalmente fuera de combate.

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El éxito de esta operación tuvo amplia repercusión entre los altos mandos navales de todo el mundo. Tras la caída argentina en la guerra, los británicos realizaron un profundo análisis de la instalación misilística y quedaron asombrados por la precariedad del arma que había logrado poner fuera de combate a un navío de guerra tan poderoso como el HMS Glamorgan.


Fuente: infobae.com

Imágenes: Shutterstock / infobae.com