Titanic

El Titanic del siglo XIX

Si el siglo XX tuvo en el Titanic el naufragio del transatlántico más famoso y representativo, para el siglo XIX fue el caso del S.S. Connaught, inmenso barco de vapor que se hundió en 1860, a 160 kilómetros de la costa de Boston, llevándose a la profanidad submarina, entre otras cosas, una carga de 4.500 kilos de oro. No obstante, más allá de la colosal pérdida económica, al contrario de lo sucedido con el Titanic, en este naufragio nadie perdió la vida. S.S. Connaught zarpó de Galwey, Irlanda, el 25 de septiembre con 592 personas a bordo, entre 50 pasajeros ubicados en primera clase, 417 en segunda clase, y 125 miembros de la tripulación.

A poco de llegar a destino, una tormenta repentina abrió una vía de agua en el casco de la embarcación. Durante el trabajo para su cerrado, se produjo un incendio bajo cubierta. La tripulación y los pasajeros se vieron obligados a refugiarse en cubierta, y se ordenó desplegar los botes salvavidas, pero de nada sirvió ya que fueron destrozados o arrastrados por el potente oleaje. Fue entonces que, por obra del azar, un pequeño carguero lleno de fruta apareció en el camino. De a poco y trabajosamente (imaginemos esta escena digna de una película épica) todos los pasajeros a bordo del S.S. Connaught fueron pasando al pequeño barco y buscando ubicación entre las toneladas de fruta. ¿Y cuál fue el destino del imponente transatlántico? Este año, 154 años después de su desaparición, se encontraron sus restos. La compañía de rescates marítimos Endurance Exploration Group escaneó mediante sonar un área de 1.800 kilómetros cuadrados para detectar su ubicación, y utilizó robots sumergibles para llegar a ellos. La carga de oro todavía no ha sido encontrada. La compañía, por el momento, ha establecido como prioritario la clasificación de todos los restos y el rescate de lo que pueda ser rescatado. A la espera de la producción de ficción cinematográfica, lo que ya se está rodando es un documental basado en este rescate. 

FUENTE E IMÁGENES

Gizmodo