ENTRE GRIEGOS

Esparta: 5 curiosidades acerca del pueblo más guerrero de la historia

Por: HISTORY Latinoamérica

Esparta representó una de las ciudades-estado más importantes de la Antigua Grecia y, sin lugar a dudas, la mayor potencia militar de todo el territorio griego. De hecho, muchos coinciden en señalar que no se trató de un gobierno con ejército, sino de un ejército con gobierno. Te presentamos 5 increíbles curiosidades acerca de los temibles espartanos.

El entrenamiento militar comenzaba a los 5 años de edad: todos los niños nacidos en Esparta eran cuidadosamente evaluados por inspectores del gobierno, que descartaban cualquier bebé con defectos físicos aparentes. Los jóvenes de entre 5 y 11 años eran conocidos como «paidion» y debían transitar un arduo entrenamiento militar llamado «agoge». Durante este proceso, pasaban sus días en barracas comunales, aprendiendo junto a sus pares las más sofisticadas técnicas de manejo de armas.

Todos los hombres eran solados, hasta los 60 años: tras las reformas del célebre legislador Lycurgus, para que un hombre fuese considerado un ciudadano «común», sólo podía dedicarse a la milicia. El compromiso era absoluto y los guerreros permanecían en servicio activo hasta alcanzar los 60 años de edad. De las tareas vitales, como la agricultura o la manufactura de productos, se ocupaban las clases bajas, llamadas «Perioeci», que estaban conformadas por ciudadanos libres de las zonas periféricas a la región de Laconia.

Sangriento ritual: los hombres adolescentes eran sometidos a un sanguinario ritual, conocido como la «diamastigosis», que consistía en recibir una serie brutal de latigazos en la espalda, sobre la explanada del templo de Artemis Orthia. Además de resultar un elemento religioso, esta práctica ponía a prueba la resistencia de los jóvenes espartanos bajo tutela militar. El nivel de violencia era tan extremo, que los casos de muerte durante el ritual no eran una excepción.

Dieta estricta: devotos del culto al físico, los espartanos preparaban a sus soldados para cualquier escenario de guerra, administrándoles raciones livianas y casi insuficientes, aunque nutritivas. Los ciudadanos con sobrepeso eran ferozmente ridiculizados en público y corrían el riesgo de ser expulsados de su ciudad. Aunque consumían vino, los espartanos se cuidaban mucho de cualquier exceso, y hasta llegaban a forzar la borrachera de los esclavos para demostrar a los más jóvenes lo peligroso de sus consecuencias.

Retroceder nunca, rendirse jamás: los espartanos se entrenaban para combatir ferozmente y sin miedo, hasta que el último soldado quedara en pie. La moral era tan fuerte, que rendirse jamás era una alternativa en el campo de batalla. Aquellos que por cualquier razón declinaban sus armas, terminaban cometiendo suicidio, empujados por la extrema vergüenza. En las necrópolis espartanas, las tumbas sólo llevaban la inscripción del nombre del difunto en dos casos: el de las mujeres muertas al dar a luz y el de los soldados caídos en batalla.

 

 

Fuente: supercurioso.com