FRANCISCO: EL JESUITA

Francisco, el papa austero

El jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio es el papa número 226 de la historia. En el balcón de la Basílica de San Pedro, mientras era ungido como el papa Francisco, advirtió que se consideraba "un simple representante de Dios en la tierra", lo que perpetró más allá de las palabras con austera humildad.
Bergoglio rubricó todo un estilo, desde el preciso momento en que escogió el nombre Francisco, que muchos atribuyen a un íntimo homenaje a San Francisco de Asís, célebremente conocido como "el santo de los pobres", precisamente por llevar adelante una vida religiosa sencilla y austera.
Desde su arribo al Vaticano, las actitudes del papa Francisco han demostrado una estricta consonancia con el espíritu de humildad, simpleza y servicio que a diario pregona desde la cúpula del papado. Comenzando por el anillo pastoral que hizo labrar en bronce, en vez de oro, pasando por el uso de zapatos simples y comunes, o el pago de un hotel moderado, antes de ser ungido, hasta viajar en un bus, junto al resto de los cardenales del cónclave papal, o su especial solicitud de cambiar el trono de oro por un sillón tapizado de blanco.
Pero no se trata de un renovado espíritu austero: antes, cuando todavía vivía en la ciudad argentina de Buenos Aires, lugar en el que nació, solía desplazarse en metro y autobús, y rehusaba las apariciones estridentes tanto como la exposición mediática.
Al momento de ser ungido como cardenal por Juan Pablo II, el 21 de febrero de 2001, rompió todos los protocolos al ordenar que hicieran reacondicionar las vestimentas de su antecesor, en vez de comprar un atuendo nuevo, como es costumbre en estos casos.
Será porque Jorge Bergoglio creció en el seno de un hogar humilde, hijo de un padre ferroviario y una madre ama de casa, ambos inmigrantes italianos, que desde siempre hizo de su vida un culto a la sencillez más desprendida y la caridad sin miramientos.

 

"Francisco: el jesuita" 

 


Fuente: lavozlibre.com

Imagen: MikeDotta / Shutterstock.com