HUMANIDAD

Grandes enigmas arqueológicos de la Antigua Grecia

A comienzos del siglo XX, el arqueólogo inglés sir Arthur J Evans descubrió las ruinas del Palacio de Cnosos, en Creta. Allí, encontró miles de fragmentos de tablillas de arcilla con inscripciones de un tipo de escritura desconocida hasta ese momento. El descubrimiento, además, revelaba que, como en Mesopotamia, la civilización minoica había utilizado tablillas de arcilla antes de escribir en papiros.

En estas tablillas, Evans encontró tres tipos diferentes de escritura; una incompleta de cerca de 4 mil años de edad; otra más reciente; y una tercera que parecía haber reemplazado a la anterior. A estas dos últimas las llamó “escritura lineal A” y “escritura lineal B” porque estaban realizadas con trazos lineales, en vez de ideogramas.

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En 1952 Michael Ventris, con la ayuda del filólogo John Chadwick, pudo descifrar el contenido de las tablillas: eran inventarios y listas detalladas de alimentos y animales que formaban parte de los archivos reales.

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En 1908 el arqueólogo italiano Luigi Pernier descubrió en el palacio de Festos, también en Creta, una tablilla de color ocre de cerámica fragmentada. La tablilla de forma circular y hecha de arcilla, contenía doscientos cuarenta y dos signos en torno a una línea espiral. Se le llamó el “disco de Festos”.

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El disco se ha datado en torno al 1.850 a.C. y fue hasta 2005 cuando el lingüista Gareth Owens afirmó haberlo traducido. Se trataría de una oración dirigida a la diosa Astarté. El enigmático disco es considerado hoy como la “piedra Rosetta” de la cultura minoica.


Fuente: cinconoticias.com

Imágenes: Shutterstock / cinconoticias.com