RELIGIÓN

Inquietantes párrafos de la Biblia con menciones a alienígenas

Desde carros voladores o seres de otras dimensiones, hasta abducciones, los ufólogos creen hallar referencias alienígenas en distintos pasajes bíblicos.
Por: HISTORY Latinoamérica

Al ser la Biblia un conjunto de libros escritos por distintos autores, posee diversos estilos literarios que se ajustaron a cada relato y, especialmente, a cada época. Es así que, desde la perspectiva actual, muchos estudiosos encuentran en los párrafos bíblicos lo que consideran menciones directas o indirectas a seres extraterrestres, o al menos no humanos.

  • El Génesis

 Henoc vivió 365 años y Dios lo llevó al cielo.

Henoc vivió 365 años y Dios lo llevó al cielo.

Según los ufólogos, en este libro, que cuenta la vida de Henoc, existen referencias a una presunta abducción, como en Génesis 5:22-24:

“Henoc anduvo con Dios; vivió, después de engendrar a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. El total de los días de Henoc fue de 365 años. Henoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó.”

A ello se suma la carta a los Hebreos 11: 5:

“Por su fe también Henoc fue trasladado al cielo en vez de morir, y los hombres no volvieron a verlo, porque Dios se lo había llevado. Antes de que fuera arrebatado al cielo, se nos dice que había agradado a Dios.”

  • Elías

 Un carro de fuego con caballos se ubicó entre Elías y Eliseo, y el primero ascendió con ellos al cielo.

Un carro de fuego con caballos se ubicó entre Elías y Eliseo, y el primero ascendió con ellos al cielo.

El profeta Elías también es abducido, según la interpretación de los ufólogos en el libro Reyes 2: 9-13:

 “Cuando lo pasaron, dijo Elías a Eliseo: Voy a ser llevado lejos de ti. Pídeme antes lo que quieras que haga por ti.” Eliseo dijo: “Haz que tenga lo mejor de tu espíritu.” Elías dijo: “Pides una cosa difícil, pero, si alcanzas a verme cuando sea llevado lejos de ti, lo tendrás. Si no, no lo tendrás.”. Mientras caminaban conversando, un carro de fuego con caballos de fuego se colocó entre ellos, y Elías subió al cielo en un remolino. Eliseo lo vio alejarse y clamaba: “¡Padre, padre mío, carro de Israel y su caballería!” Luego Eliseo no lo vio más. Tomó sus vestidos y los desgarró. Después recogió el manto que se le había caído a Elías y volvió a la orilla del Jordán.”

  • Ezequiel

 La Ascensión de Jesús al cielo.

La Ascensión de Jesús al cielo.

El libro de este profeta es acaso el más citado por los ufólogos, especialmente por el apartado en el que muchos creen encontrar una referencia directa a un encuentro cercano, en Ezequiel 1: 15-21:

“…Vi una gran nube: En medio de ella un fuego ardiente irradiaba luz y el centro era como de metal incandescente. En medio del fuego había cuatro seres vivos con forma humana. Sin embargo, cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. Sus piernas eran rectas, con pezuñas como las de buey; brillaban como bronce pulido. Bajo sus alas, en los cuatro costados, tenían manos de hombre. Las alas de los cuatro se tocaban unas con otras. Al andar no se volvían a ningún lado: iban derecho siguiendo una de sus caras. Vistos de frente, los cuatro seres tenían aspecto humano, pero la cara derecha de su cuerpo era cara de león, y su cara izquierda, cara de toro. Los cuatro tenían también una cara de águila. Sus alas estaban desplegadas hacia arriba; cada uno tenía dos alas que se juntaban con los de sus compañeros, y dos alas que le cubrían el cuerpo. Cada uno de ellos iba derecho siguiendo una de sus caras, iban hacia donde el espíritu los empujaba y al caminar no se daban vuelta. Entre los seres había como carbones ardientes: se diría que había un baile de antorchas entre esos seres; el fuego iluminaba, y del fuego surgían relámpagos. Esos seres iban y venían como el relámpago. Al mirar bien a esos seres, vi que, en el suelo, había una rueda al lado de cada uno de ellos. Esas ruedas centelleaban como piedras preciosas, y las cuatro tenían la misma forma. Cada rueda era doble: parecía como dos ruedas entrecruzadas. De ese modo podían avanzar en las cuatro direcciones, sin tener que dar vuelta. Tenían una llanta muy grande y de aspecto aterrador, porque las cuatro tenían ojos por todo el derredor. Cuando los seres avanzaban, las ruedas avanzaban al lado de ellos; cuando los seres se elevaban desde la tierra, las ruedas también se elevaban. Los seres iban adonde el Espíritu quería, y las ruedas también iban allá porque el espíritu que estaba en los seres estaba también en las ruedas. Cuando ellos avanzaban, éstas avanzaban; cuando se detenían, se detenían éstas; cuando se elevaban desde la tierra, las ruedas igual se elevaban, porque el espíritu del ser estaba también en cada una de las ruedas. Por encima de los seres se veía una como plataforma de cristal resplandeciente; bajo la plataforma sus alas se erguían paralelas unas a otras. Oí entonces el ruido de sus alas, como el ruido de aguas caudalosas, como la voz del Dios Todopoderoso. Cuando caminaban se sentía un ruido como de tempestad, como el estruendo de una multitud; cuando se detenían replegaban sus alas. Un ruido se oía desde la plataforma que estaba encima de sus cabezas. Sobre ésta se veía como una piedra de zafiro en forma de trono y, en esta forma de trono, a un ser que tenía una apariencia humana en su parte superior. Lo vi como rodeado de metal incandescente, sumergido en el fuego que proyectaba luz. La luz que lo rodeaba tenía el aspecto del arcoíris que se ve en las nubes en los días de lluvia. Esa visión era una imagen de la Gloria de Yahvé, cuando lo vi me tiré de bruces al suelo; oí entonces una voz que me habló.”

  •  Jesús

 Bautismo de Cristo.

Bautismo de Cristo.

En las menciones bíblicas a Jesús, los ufólogos encuentran más referencias alienígenas que en cualquier otro caso. Entre ellas, cuando Jesús es bautizado según Mateo 3:16-17:

“Una vez bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Al mismo tiempo se oyó una voz del cielo que decía: ‘Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido.’”

O en Mateo 17:1-5:

“Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto. A la vista de ellos su aspecto cambió completamente: su cara brillaba como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. Enseguida vieron a Moisés y Elías hablando con Jesús. Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: ‘Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, levantaré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.’ Estaba Pedro todavía hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube dijo: ‘¡Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido, escúchenlo.”

O en Hechos de los Apóstoles 1: 9-11: 

 “Dicho esto, Jesús fue arrebatado ante sus ojos y una nube lo ocultó de su vista. Ellos seguían mirando fijamente al cielo mientras se alejaba. Pero de repente vieron a su lado a dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: ‘Amigos galileos, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado volverá de la misma manera que ustedes lo han visto ir al cielo.’”

Podría interesarte:


Fuente: infobae.com (Gerardo Di Fazio)

Imágenes: Istock / infobae.com / Wikimedia Commons