HUMANIDAD

La ciencia explica por qué el humano está programado para la pereza

Desde hace varias décadas, la raza humana lucha contra el sedentarismo. Miles de campañas se han realizado en el mundo para fomentar el ejercicio físico y sin embargo cada vez son más las personas que no realizan ningún tipo de actividad física. Según la OMS, 3.2 millones de defunciones anuales son por falta de ejercicio, lo que equivale a una muerte cada 10 segundos. ¿Por qué si existe la intención, la gente no hace ejercicio?

A grandes rasgos, el comportamiento humano se divide en dos categorías: los mecanismos racionales, gestionados por el sistema reflexivo, y los mecanismos emocionales, regidos por el sistema impulsivo, el cual organiza la parte automática e instintiva del comportamiento. Este último puede facilitar o, por el contrario, impedir al sistema reflexivo que ponga en práctica las intenciones. Estudios recientes han demostrado que la intención de hacer ejercicio pierde la batalla contra el instinto de buscar comportamientos sedentarios.

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Esta búsqueda instintiva del sedentarismo es una herencia de la evolución, de un tiempo en el que era difícil acceder a los alimentos y los comportamientos sedentarios ahorraban energía, lo que resultaba fundamental para la supervivencia. Pero además del factor evolutivo, el estilo de vida actual fomenta los hábitos sedentarios, lo que dificulta aún más la lucha contra el instinto.

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No obstante, la evolución también arraigó comportamientos activos en el ser humano. Los ancestros humanos fueron cazadores y recolectores que recorrían un promedio de 14 kilómetros diarios, lo que generaba secreción de hormonas analgésicas, ansiolíticas o euforizantes. Esos procesos hormonales siguen estando presentes en la raza humana y son activados cada vez que alguien hace ejercicio.


Fuente: bbc.com

Imágenes: Shutterstock / bbc.com