HUMANIDAD

La increíble historia de un perra que salvó a 250 soldados en la Segunda Guerra Mundial

En marzo de 1944, una pequeña Yorkshire Terrier de apenas dos kilos de peso y 20 centímetros de estatura, llamada Smoky, se sumaba a las hazañas de la Segunda Guerra Mundial. Su dueño original, vendió la perrita al soldado William “Bill” Wynne por dos libras australianas, equivalentes a siete dólares estadounidenses.

Smoky y Wynne estuvieron juntos en doce operaciones, hicieron vuelos de reconocimiento, rescates y hasta saltos en paracaídas. Sin embargo, el momento épico para esta perra heroína llegó durante la expedición al Golfo de Lingayen, isla de Luzón -norte del archipiélago de Filipinas-, cuando resultó ser la solución a un gran problema.

Smoky

Smoky fue utilizada para cavar pozos que pudiesen comunicar la base con los escuadrones, ya que dicho trabajo resultaba riesgoso y lento para cualquier solado. Ataron a su collar un hilo de barrilete, que a su vez llevaba el cableado telegráfico. El trabajo de Smoky creó un sistema de comunicación en un aeródromo dominado por las fuerzas aliadas.

Smoky

Según los relatos de aquella época, la hazaña impidió la destrucción de 40 aviones de combate y de reconocimiento, pudiendo salvar la vida de 250 soldados estadounidenses expuestos al ejército imperial japonés en tareas de excavación al aire libre. Cuando la guerra terminó, Smoky se convirtió en una celebridad de la televisión local e incluso de Hollywood.

Smoky

El 21 de febrero de 1957, Smoky murió a los catorce años de edad. Fue enterrada en una caja de municiones de la Segunda Guerra Mundial y sepultada en la reserva Rocky River de Cleveland. Tiempo más tarde, los veteranos levantaron sobre su tumba un monumento en su honor. Sin dudas, es la mascota de guerra más condecorada en la historia de las Fuerzas Armadas estadounidenses.


Fuente: infobae.com (Milton Del Moral)

Imágenes: Shutterstock / infobae.com