CIENCIA Y TECNOLOGÍA

La misteriosa piedra que reptaba entre los dinosaurios

El Valle de la muerte, en el desierto californiano de Mojave, alberga un lago estacional con piedras que pueden llegar a pesar más de 300 kilos. Allí, sobre el suelo reseco, puede observarse un rastro, como un surco, detrás de cada una de las piedras, esparcidas en medio de la nada. Es el rasgo inequívoco de que las piedras se movilizaron hasta allí. El fenómeno de las piedras reptantes fue explicado en 2014, cuando se supo que las rocas se mueven eventualmente después de las lluvias de estación. Lo hacen a través de una delgada película de agua congelada sobre el suelo seco, mayormente por acción del viento.

Ahora, un paleontólogo llamado Paul Olsen, investigador de la Universidad de Columbia,  descubrió el rastro de una piedra reptante en un fósil datado en 200 millones de años de antigüedad. En él, además, encontró las huellas de un dinosaurio. Según precisó el experto, el fósil demuestra que durante la transición del Triásico al Jurásico, se dio un drástico enfriamiento sobre los trópicos, que además coincidió con la masiva extinción del 76 por ciento de la vida planetaria. El rastro fosilizado del deslizamiento de la piedra reptante es crucial para determinar que hace 200 millones de años los trópicos se enfriaron.

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Yendo aún más lejos, Olsen sugirió que este enfriamiento de los trópicos podría haber sido la consecuencia de un invierno volcánico, es decir, un enfriamiento climático vinculado con los residuos de grandes erupciones volcánicas. En este hipotético contexto, el aire se habría saturado de enormes cantidades de ceniza y aerosoles que bloquearon el calentamiento provisto por la radiación solar de la atmósfera. Algo similar ocurrió en el año 1991, con la erupción del volcán Pinatubo, en Filipinas, que enfrió la temperatura planetaria por 15 meses.


Fuente: abc.es

Imágenes: Shutterstock / abc.es