HUMANIDAD

La obsesión del primer doctor que fue enviado al manicomio por lavarse las manos

En 1847, el doctor húngaro Ignaz Semmelweis se convirtió en el primer médico vanguardista que utilizó el sentido común para intuir que un simple lavado de manos, funcionaría como procedimiento esencial para la disminución de las tasas de mortalidad en las salas de maternidad del Hospital General de Viena.

En un principio, Semmelweis notó que, cuando una mujer moría por fiebre, un sacerdote pasaba tocando una campana, por lo cual concluyó que el sonido aterrorizaba a quienes tenían fiebre y morían a consecuencia de esto. Solicitó que se abandonara esta práctica, pero la tasa de mortalidad no sufrió ningún cambio.

Hasta que un día, luego de que uno de sus compañeros falleciera por cortarse una de sus manos durante la manipulación de un cadáver, comenzó a sospechar sobre la relación entre la higiene y la fiebre. A partir de ese momento, el doctor instaló un depósito de agua con cal clorada, logrando una solución antiséptica.

30.03.N2.Semmelweis

Así fue como las tasas de mortalidad pasaron del 18 al 2 por ciento en menos de un mes. Injustamente, Semmelweis no fue reconocido por este descubrimiento y debió regresar a Hungría, donde ejerció la medicina en dos clínicas de maternidad, las cuales no presentaron caso alguno de fiebre puerperal.

En 1861, Semmelweis recayó en una profunda depresión que lo transformó en un especialista distraído. Por este motivo, fue trasladado por uno de sus colegas al manicomio, con en el pretexto de visitar un nuevo instituto médico, dónde falleció a sus 47 años a raíz de un corte en su mano derecha que se volvió gangrena.


Fuente: culturacolectiva.com

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