CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Las 5 peores formas de morir, según la ciencia

¿Cuál es la peor forma de morir? No existe una respuesta única para esta popular pregunta. Por eso, el científico Paul Doherty y el escritor Cody Cassidy se dieron a la tarea de enumerar las muertes más horribles. Entre las diversas formas de morir que recopilaron, estas son las 5 peores.

Empalamiento: esta horrible técnica medieval era peor de lo que muchos creen, ya que la víctima podía tardar varios días en morir. Se colocaba a la víctima sobre una espiga de madera engrasada, insertándola parcialmente en el recto o la vagina. Por el propio peso del cuerpo, la estaca se abría paso a través de los órganos lentamente hasta abrir una salida, generalmente en la garganta o el hombro.

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Morir de hambre: cuando el organismo no recibe alimentos, comienza a utilizar la grasa corporal para mantenerse vivo y, eventualmente, consume también los músculos. Cuando los músculos finalmente se agotan, los órganos vitales se desintegran desde adentro, y llega la muerte con un paro cardíaco.

Desollamiento: un método de tortura brutal que fue empleado por muchas civilizaciones. Se cortaba la piel de la víctima y se retiraba de los tejidos, cuidando de mantenerlo vivo el mayor tiempo posible. Algunos lo hacían con tal maestría que podían quitar hasta la piel del rostro. Por lo general la muerte llegaba por la pérdida de sangre masiva y un shock, pero había casos en los que la víctima vivía un calvario de varios días antes de morir por las heridas.

Antorchas humanas: en esta horrible costumbre de Nerón, el emperador romano, las víctimas eran sujetadas a una estaca y manchadas de brea; luego, se les prendía fuego, y se iban chamuscando lentamente desde los pies hasta la cabeza.  Se dice que las víctimas eran puestas en línea para iluminar las fiestas nocturnas de Nerón.

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Escafismo: un horrible método de tortura persa, en el que metían a la víctima en un tronco de árbol hueco, con la cabeza y los pies sobresaliendo. Luego le hacían tomar leche y miel en mal estado y le untaban la mezcla para atraer moscas e insectos. La mezcla causaba diarrea, lo que atraía a más bichos y convertía el cuerpo en un lugar ideal para poner huevos. Los insectos y las larvas se enterraban en la piel de la víctima y comían su carne durante días, aún después de su muerte por deshidratación o hambre.


Fuente: muyinteresante.es

Imágenes: muyinteresante.es