HUMANIDAD

Las pandemias de la Antigua Roma

Según el historiador Kyle Harper, el primer contagio masivo de la historia registrada que podría considerarse pandemia ocurrió en el año 165, durante una campaña militar contra la ciudad Seleucia del Tigris, en el actual territorio de Irak, cuando un legionario a las órdenes del emperador Cayo Avidio Casio destapó un cofre cerrado y, en lugar de un tesoro, liberó un vapor que se propagó rápidamente por el aire y originó un contagio que más tarde se conocería como la peste antonina.

Según los relatos del médico Galeno, un año más tarde la peste llegó a Roma, en donde comenzaron a aflorar los casos de fiebre y vómitos, seguidos por tos, úlceras en la garganta y sarpullido. Hoy, el estudio de Harper permite saber que la enfermedad se originó en África y desde allí llego a Europa a través del mar Rojo. Según los síntomas descritos por Galeno, es posible deducir que se trató de alguna variante de la viruela. Con el correr del tiempo, la enfermedad redujo drásticamente la economía.

La peste en Roma

Hacia el año 248, una nueva pandemia llegó a Roma: la peste cipriana, nombre tomado del obispo de Cartago, que documentó lo sucedido durante los 15 años que duró. Según el relato de Carpiano, la peste “afligió ciudades y aldeas y destruyó todo cuanto quedaba de la humanidad, ninguna plaga anterior sembró tanta destrucción de la vida humana”. Según los síntomas descritos, la pandemia pudo haberse originado por el brote de algún tipo de ébola, que nuevamente puso de rodillas al Imperio.

Una tercera pandemia sacudió a Roma hacia el año 541, cuando las ratas invadieron el territorio. De hecho, aunque los roedores introdujeron en Constantinopla una enfermedad que causaba fiebre, debilidad, necrosis en los tejidos e hinchazones bubónicas, el verdadero vector de contagio fueron las pulgas que vinieron con ellas. Las pulgas trasmitieron la peste bubónica, muy emparentada con la Edad Media, pero sumamente dañina durante la Edad Antigua. Esa fue la última de las tres grandes pestes de la Antigua Roma.


Fuente: lavanguardia.com

Imágenes: Nicolas Poussin / Jules-Élie Delaunay Wikimedia Common