BLUES

A los 89 años, murió la leyenda del blues, B. B. King, en su casa de Las Vegas

King era su apellido real, pero también parte de su apodo: “El Rey del Blues”. Guitarrista, compositor y cantante, alcanzó su popularidad inicial a los 25 años, cuando tocó en el programa radial de Sonny Boy Williamson, quien pidió a los oyentes que llamaran a la radio para decir si les gustaba la performance del invitado. Las líneas telefónicas ardieron, el público estaba fascinado. Seis años después, King compró un viejo autobús y comenzó a recorrer el país dando conciertos, algo que hizo por el resto de su vida: aun después de convertirse en una celebridad admirada en todo el mundo, seguía dando entre 200 y 300 shows por año. Incluso habiendo pasado los 80 años de edad, y pese a su salud deteriorada, mantenía una generosa entrega de 100 conciertos anuales. Amante apasionado, tanto del blues, como del público, introdujo a su música elementos del jazz, el swing y el pop, y no se privó de tocar en los rincones más diversos del planeta, como por ejemplo el pequeño pueblo de Sabrosa, Portugal, la ciudad de Rabat, Marruecos, y sus numerosas visitas a Buenos Aires, Argentina. Su talento, su estilo único, y la influencia que tuvo sobre todos los guitarristas de blues que lo sucedieron, fueron reconocidos unánimemente por los entendidos, lo cual le valió múltiples distinciones, como el Premio Polar de la Real Academia Sueca de la Música, la Medalla Presidencial de la Libertad del Gobierno de EUA, y un Doctorado Honoris causa en Música de la Universidad de Yale.

Hace algunos años declaró al diario Página/12 de Argentina: “El blues no es sólo un lamento. Allí están todas las emociones. Y así sea de dolor o de alegría o de nostalgia, lo que caracteriza al sentimiento blusero es que siempre es sincero.”

 

Imagen: Ferenc Szelepcsenyi / Shutterstock.com