UNIVERSO

Los espectáculos celestiales para Abril

El presente mes de abril será pródigo en espectáculos cósmicos que pueden ser vistos de manera sencilla desde distintos puntos del planeta, o a través de retransmisiones vía web. Son tantos que no está de más establecer una agenda de los fenómenos que se darán en las próximas semanas.

15 de abril: eclipse total de Luna, visible desde Australia, América y el océano Pacífico. Desde otros lugares del mundo el eclipse podrá verse, pero como penumbral o parcial. Este fenómeno, que hará ver la Luna teñida de color rojo se repetirá tres veces más en el término de dos años, por lo que algunos lo han considerado un aviso apocalíptico. El proyecto GLORIA transmitirá este fenómeno en directo desde el Valle Sagrado de los Incas, en Perú.

22 de abril: máximo de actividad de la lluvia estelar de Las Liríadas, compuesta por la sutil y parsimoniosa caída de residuos del cometa Tatcher que se incinera al entrar en contacto con la atmósfera.

Venus hará honor, durante todo el mes, a su mención como “el lucero de la mañana”. El día 26 de abril, justo antes del amanecer, pasando por piscis podrá verse muy cerca de la luna menguante, dibujando en el cielo una pintoresca imagen, similar a la de banderas como la de Turquía.

29 de abril: eclipse anular de Sol, fenómeno que se da cuando la Luna está cerca de su apogeo y su diámetro angular es menor que el solar, por lo que en su fase máxima recorta el del sol; será visible desde Oceanía, el océano Pacífico y la Antártida.

Todo el mes:

Júpiter estará en géminis, y se verá muy brillante entre el atardecer y el comienzo de cada noche. Se podrá observar, con un simple telescopio de aficionado, su Gran Mancha Roja, enorme tormenta que existe desde hace más de trescientos años.

Marte estará muy cerca, se verá grande y brillante toda la noche, en la constelación de Virgo. Hace pocos días se alineó con la Luna, el Sol y la Tierra.

Saturno podrá verse con claridad hacia el fin de las noches, durante todo el mes, y dada su inclinación es un muy buen momento para observar sus anillos, con telescopio simple o incluso con prismáticos.