HUMANIDAD

Los hombres a los que amó Leonardo Da Vinci

Que Leonardo Da Vinci se interesó en botánica y anatomía, o que investigó profundamente las maquinarias de guerra, el flujo acuático y el vuelo de los pájaros, es algo tan conocido como sus pinturas, obras maestras de arte universal. Sin embargo, poco es lo que se sabe acerca de sus pasiones y amores, sobre todo porque el mismo Leonardo se ocupó de no dejar prácticamente ningún registro que pueda interpretarse como biográfico o autorreferencial. Ahora, a cinco siglos de su muerte, el compositor Alex Mills y el guionista Brian Mullin elaboraron una ópera, llamada Leonardo, que revela la arista más privada del genio renacentista.

La obra musical se centra en la relación que Da Vinci mantuvo con sus dos asistentes personales: Gian Giacomo Caprotti, por él apodado Salaí (pequeño diablo), y Francesco Melzi, a quien conoció varios años más tarde. Salaí, un niño pobre, comenzó a trabajar en el taller de Leonardo en 1490, cuando apenas tenía 10 años, y fue descrito como un pícaro sinvergüenza. Melzi, que llegó en 1505, provenía de una familia noble de Milán y desempeñó un rol similar al de un secretario privado. Ambos fueron reconocidos durante su época por su belleza, y según los estudiosos de Da Vinci, Salaí habría sido el modelo de las pinturas "Baco" y "San Juan Bautista".

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Según los autores de la obra, la relación que Da Vinci mantuvo con ambos asistentes fue mucho más allá del trabajo en el taller. De hecho, los estudiosos coinciden en señalar que fue el compañero del artista, a quien compraba vestimentas caras y llevaba de viaje siempre que podía. Mientras tanto, las especulaciones en torno a la orientación sexual de Da Vinci no son nuevas: Giovanni Paolo Lomazzo ideó un diálogo en el que Leonardo confiesa jugar ese 'juego trasero' con Salaí. Ya en 1910, Freud sugirió que, si bien se rodeó de jóvenes hermosos, la homosexualidad de Da Vinci era latente.


Fuente: bbc.com

Imágenes: Shutterstock / bbc.com