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Tanya Sávicheva: un diario como el de Ana Frank, pero soviético

Por: HISTORY Latinoamérica

La Segunda Guerra Mundial es un hito definitivo en la historia del hombre, por supuesto, al igual que su antecesora y prácticamente cualquier otro conflicto bélico, más allá de sus dimensiones. La tragedia de la guerra, sin embargo, está teñida por los más diversos matices, algunos de los cuales, abstraídos del sórdido escenario de la muerte, permiten distinguir pinceladas -a veces inverosímiles- de sensible naturaleza humana. Contrastando sobre el sombrío lienzo de la extrema tristeza, quizá uno de los colores más dulces y emotivos esté representado por la entrañable Ana Frank y su diario, aunque historias como la suya se multiplican a medida que se profundiza en el detalle de las anécdotas que lograron sobrevivir al flagelo de la muerte absurda. Tal podría ser el caso de Tatyana (Tanya) Sávicheva, una niña soviética a la que el Asedio de Leningrado alcanzó con apenas once años de edad. Lejos de poder imaginarlo por entonces, la pequeña y su testimonio escrito se transformaron en protagonistas durante los Juicios de Núremberg, cuando un pequeño manuscrito compuesto por nueve hojas de su libreta escolar fue presentado por los fiscales como prueba, entre muchas otras, de los crímenes nazis. A diferencia del diario de Ana Frank, narrativo y detallista, la breve libreta de Tanya registra pequeñas notas que datan uno a uno el nombre de los familiares que vio morir a su lado, precisando fecha y hora de la defunción, en la mayoría de los casos. Tan puntual y sencillo como escalofriante, si se detiene uno a pensar en la vulnerabilidad de su corta edad y el contexto infernal por el que debió transitar mientras tomaba nota. Cronológica y textualmente, las anotaciones registran los siguientes datos: “1 – Zhenia murió el 28 de diciembre de 1941, a las 12:30 horas. 2 – La abuelita murió el 25 de enero de 1942, a las 3:00 p.m. 3 – Leka murió el 17 de marzo de 1942, a las 5:00 a.m. 4 – El tío Vasia murió el 13 de abril de 1942, 2 horas después de la medianoche. 5 – El tío Lesha el 10 de mayo de 1942 a las 4:00 p.m. 6 – La mamá el 13 de mayo de 1942 a las 7.30 a.m. 7 – Los Sávichev murieron. 8 – Murieron todos. 9 – Sólo quedó Tanya.” Según estimaciones de los peritos, la última anotación habría sido efectuada poco antes de agosto de 1942, cuando la niña fue rescatada y entregada a un orfanato de Krasny Bor, en los arrabales de Leningrado, poblado en donde algunos meses después se libraría una de las batallas más escalofriantes, protagonizada por la División Azul, una de las unidades compuestas por voluntarios españoles, asociados en la lucha con el ejército nazi.

Para entonces, la salud de Tanya atravesaba un momento crítico, según una carta del orfanato dirigida a su hermano, que salvó el pellejo al encontrarse fuera de Leningrado al momento del asedio alemán. En ella, la directora del establecimiento informaba que la niña había sobrevivido a la batalla, aunque se encontraba débil, enferma, y absolutamente necesitada de cariño maternal. El día 1 de julio de 1944, Tanya murió víctima de la tuberculosis en el desaparecido hospital de Shatkovski. Tras el cese de la Segunda Guerra, con el hallazgo de su libreta, la pequeña fue múltiplemente homenajeada como ícono de las víctimas inocentes del Asedio de Leningrado. Entre los honores a ella dirigidos se cuentan los varios monumentos y memoriales, e incluso un asteroide situado entre las órbitas de Marte y Júpiter, descubierto en 1971 por la astrónoma Lyudmila Ivanovna, bautizado como Tanya en homenaje a la pequeña.