AERONAVE

Una gigantesca nave vegetal recorre el mundo

Hace algunos días estuvo de visita en la ciudad de Santiago, Chile, durante la edición del Festival Santiago a Mil, e inmediatamente voló hasta aterrizar en el centro de Buenos Aires, Argentina. Como es su costumbre, se desplaza silenciosamente, generalmente durante las noches, siempre y cuando las condiciones meteorológicas, que deben ser muy específicas, así lo permitan. Se trata de la Aerofloral II, una inmensa nave vegetal construida por un consorcio de científicos agrupados en una compañía denominada La Machine. Su comandante, que se hace llamar FD, explica que el objetivo de los 16 tripulantes es investigar la relación existente entre la energía eléctrica y el desarrollo vegetal. Cualquier distraído, de los muchos que caminan por los centros urbanos en donde suele aterrizar, podría confundirla con un modelo de los Autos locos, aunque sus mentores insisten en asegurar que la nave es un aparato volador, gracias a la energía que le proporcionan las plantas. Oriundos de Francia, los científicos se pasan el día entre la nave y una tienda de campaña que armaron a su lado, vestidos como exploradores de la jungla y hablando, mediante la ayuda de un intérprete, con todos los transeúntes y curiosos que frecuenten la zona del aterrizaje. Desde un técnico especializado en fito-acústica y musicología, pasando por un fito-sexólogo, hasta un fito-terapeuta, los expertos no dudan en explicar las más diversas cuestiones con relación a las plantas de su laboratorio. La gente no deja de prestarles atención cuando hablan con lujo de detalles acerca de lo bien que les hace a los vegetales escuchar música, no importa de qué tipo, puesto que ayuda a su relajación. Ante las preguntas del público, que son muchas, los expertos se toman todo el tiempo del mundo para contestar con argumentos contundentes que oscilan entre lo real y la ficción. Las conversaciones rondan siempre en torno a la ecología y los problemas ambientales del planeta, y se disparan a raíz de la extraña nave, su frondosa población vegetal, su instrumental exuberante y los experimentos realizados a la vista de todo el mundo. El comandante DF asegura que la misión vegetal fue una idea que cobró forma a medida que fue descubierta la energía que circula por las plantas. Sobre esta base, el equipo científico se propuso poner en movimiento una expedición que recorriese el mundo recolectando distintas especies de plantas para alimentar los generadores que hacen volar a la nave. Una idea que supo conquistar el éxito, considerando que la presente es la tercera edición de esta Expedición vegetal, que recorrió hasta el momento las ciudades de Bruselas, Hamburgo, Turín y el corazón del Amazonas. Tras su paso por Latinoamérica, continuará su vuelo hacia la isla Santa Elena, sobre la costa atlántica de África, y finalizará su recorrido en Madagascar. Fuente: lanacion.com