AUTOMOVILES

Vehículos militares que se auto-reparan

La irrupción en el mercado de algunos automóviles cuya pintura cambia de color no es en realidad una novedad. Este tipo de pinturas fueron desarrolladas por primera vez en 2009, cuando científicos de la Universidad del Sur de Misisipi crearon un componente de poliuretano que puede repararse con la luz del Sol. Cuando esta pintura es aplicada a los automóviles, entonces resulta ser un material que puede auto-repararse con tan sólo ser expuesto a los rayos ultravioleta.

Esta maravillosa propiedad es posible gracias a la implementación de un componente que deriva del exoesqueleto de los crustáceos y es conocido como quitosano. Al mezclarse con moléculas de oxetano y polímeros convencionales, logra generar una estructura química que se regenera a la luz del Sol. Si bien los resultados pueden observarse en apenas 30 minutos, lo cierto es que cada parte del revestimiento sólo puede auto-repararse una sola vez.

Gracias a este y otros inventos similares, en los Estados Unidos se creó una renovada técnica para aplicar a vehículos militares. El parque automotor militar sufre constantes averías y su mantenimiento requiere la inversión de unos siete millones de dólares anuales. Por eso, los expertos ya trabajan en una especie de polvo al que denominan polyfibroblast, que sirve para la prevención nada menos que del óxido. Gracias a su aplicación, los costos de mantenimiento sobre los vehículos militares podrían disminuir drásticamente, además de alargar considerablemente su vida útil.

Para lograrlo, este nuevo polvo será agregado a la pintura que se emplea para pintar este tipo de vehículos. Al estar compuesto por esferas de polímero microscópicas rellenas con un líquido aceitoso, el material permite activar la auto-reparación a través de un recubrimiento de cera que logra repeler el agua y proteger contra la corrosión. Las primeras pruebas de laboratorio ya están en curso y uno de los últimos experimentos logró demostrar que el compuesto es resistente durante seis semanas a la oxidación provista por una cámara de niebla salina.