SIGNADOS POR DIOS

SANTA CATALINA DE SIENA

En el año 1353 Catalina tenía seis años y sobre el techo de la Basílica de Santo Domingo, vio al Señor sentado sobre un hermoso trono luminoso. Aquel fue el principio de su vida de devoción, entre éxtasis, milagros y estigmas, los cuales se hicieron visibles recién después de su muerte. Catalina dedicó toda su existencia al servicio de los pobres y los enfermos, casándose “místicamente” con Cristo. Ella era analfabeta, pero por parte del Señor recibió el don del conocimiento teológico. Comenzó a escribir cartas a los personajes más influyentes de la época. Viajó mucho y para la Iglesia en poco tiempo se había convertido en una importante mensajera de paz, de unidad y de amor hacia los más necesitados.